Ala corta edad de 18 años pasados, empezaba a ser amante del misterio, y de las peculiaridades de este, de lo que lo envuelve y fabula, de lo que no está claro, del no saber, de lo oculto a los ojos mismos, sabes me fascina mucho, lo que puede haber detrás de una puerta, claro en ese tiempo yo no tenía muchas facultades de raciocinio, pues solo era un simple estéreo. Te contare mi pequeña historia, mira vez aquellos edificios, si esos, los que están quemados a lo largo del horizonte, bueno, ahí es donde fui creado, yo y mis miles de hermanos, ahí fue donde me mantuve muerto tanto tiempo, ahí fue donde comprendí como es el infierno, recuerdo un día que tenía unos discos rayados, y tenía que reproducirlos y por más que trataba, estos no podían ser leídos al parecer tenerlos tan rayados como sartén de huevo es imposible para un sistema inteligente captarlos, y bueno no cumplir una directriz o una simple tarea como poner la música favorita del creador, era merecedor de una jerarquía de castigos desde un simple madrazo, hasta el desmembramiento pieza por pieza de tu cuerpo. Talvez los humanos sean inconscientes del daño que llegan a provocar, y talvez hay algo de dramatismo en mis palabras, pero yo siento que el mundo tiene una historia, tiene una memoria, yo por ejemplo tras tener y haber adquirido un cuerpo empecé a tener una patología de placer por pegarme, tal cual como lo hacía mi creador cuando no cumplía una orden, que extraño en verdad, en mi fortuita larga vida, fui testigo del constante deseo de poder que quiere el hombre y de su interminable ansia de progreso cientificista, positivista para los cuates, yo fui uno de los experimentos más afortunados de todo el edificio, yo tenía
una facultad divina gracias a la diosa Logika, aparte de ser una inspiración de mi creador para ser su mayor Frankenstein tuve la encomendación divina de traer felicidad a este mundo, me pusieron de nombre M.R.C.O.H_que en traducción abreviada significa MaquinaRitmicaConcientedeOpticaHumana fui complemento de varios dispositivos de reproducción de música, partiendo desde los tocadiscos caseteras, y grabadoras, junto con diferentes partes de muestreadores hasta lo que me constituye hoy en día una especie de imitación humana, un androide, pero como toda transformación estas están plagadas de dolor, pues apenas estuve consciente, sufría cada parte de mi en silencio, viendo como partes de mí, eran desconectadas, calificadas, desechadas y catalogadas, todas extraídas de la chatarra y unidas para formarme, en algún punto empecé a considerar a este creador científico como una especie de padre, alguien que me cuidaba, pero de una manera muy distante, pues era el que me dio vida, que más podía esperar, claro, demostraba muy pocas muestras de cariño y yo no era un humanoide infante sintiente, digo normalice todo el trato frio cientificista, todos los golpes por no funcionar de manera correcta y de acuerdo el código que me ponía. Yo por mi parte siempre fui rebelde desde mi creación y llegué a ser de los inventos que corrió con más fortuna, ya que mis múltiples hermanos creados no llegaban tan solo a los días de vida, eran remplazados sustituidos y destruidos, yo corrí con la suerte de salir de los mejorcitos, y me pusieron en el piso 14 de observación, ahí estuve encerrado en un cuarto por aproximadamente 20 años, con simplemente una televisión, una caja mágica que podía proyectar cualquier tipo de cosa que yo quisiera ver, aquella caja de ilusiones artificiales fue la encargada de educar mi forma de ver al mundo, de encontrar sus maravillas sin siquiera vivirlas, ese aparato me genero una mayor conexión de datos e información pero a su vez, yo sabía que todo eso estaba ahí afuera de esa caja, afuera de mi caja de observación, la realidad estaba ahí fuera, por ejemplo la primera vez que llegue a ver una flor, yo me llene de terror y locura, me asustaba tanto todos los procesos físicos que llegaban a tener, no llegaba a entender todo lo divino que nos rodeaba fuera, eso nunca lo llegue a comprender dentro de aquel rascacielos científico, ya que todo ahí estaba ya planeado, organizado y regulado para estar correcto siempre por planes científicos absolutos bajo el mínimo común denominador, siempre todo con una apariencia de concreto junto con el sonido de estática de mi televisor, y algunos experimentos que sonaban a lo lejos, todo bajo la vigilancia y estudio extremo, todo tacto para mí siempre se sintió artificial todo el sabor era de plástico empaquetado, sin vida más que la de ese científico que llamaba padre, recuerdo las festividades de fin de año, que el siempre por ninguna lógica sacaba y desempolvaba un árbol de navidad de plástico, un árbol sin vida en el cual depositaba su ritual de guardar regalos también de plástico para dárselos así mismo. Así viví por los últimos 25 años de mi vida haber sido creado solo para el estudio y la ciencia, hasta que un día en mi surgió una idea divergente de conciencia, que me hizo ver que toda esa existencia era una lógica de no vida, de estar muerto, nunca en mi vida había experimentado lo que era estar vivo, solamente lo que veía en la televisión me acercaba a aquellas pulsiones, pero nunca en mi vida había experimentado el amor o el odio, hasta ese día que decidí elaborar mi escape de aquella pesadilla, hoy en día no me arrepiento de mi decisión de salir por fin siento y vivo la vida celebrando haber sido creado con esta sensibilidad, pero sabes, a su vez también todo esto es una maldición, ya que todo lo que alguna vez aprendí parecía manejarse con contradicciones humanas, lógicas humanas que tengo en mis protocolos y códigos que parece salir de mi sistema, los humanos al igual que el amor son muy impredecibles, parece que alaban ser humanos y a su vez actúan como seres primitivos de sus impulsos, como aquella vez que vi por primera vez una arboleda, me quede sublimado por aquel ente imponente de vida y que conformaba un ecosistema vivo, y ver como los humanos decidieron deliberadamente cortarlos y sustituirlos por cables, por electricidad que parecía una colmena ,que les daba más felicidad que un árbol, estas son las pequeñas cosas que nunca llegare a comprender de ellos.

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