martes, 17 de marzo de 2026

Logika: Mininovelas para botanear_Mrcoh_Daniel_Pulsares

Pinches Insensibles, me cae que aun recién despertado tengo muy pocas nociones sobre el vivir en el mundo sensible y estético, se apenas saborearlo y sentirlo pues apenas mi chip hipersensible ha actualizado mi corriente de datos, pero me cae para que otro propósito se está vivo, si no es para disfrutar lo que tenemos y vemos, yo creo los humanos tienen esto consciente y lo saben, pero a la vez no lo saben lo olvidan o simplemente son unos pinches insensibles, en mi código esta como una ley máxima universal el aprender a sentir está en mi programación vital ¿me pregunto si los embriones, también estarán con esta configuración de sentir? bueno que voy a saber y menos decir yo un humanoide atravesado entre lo humano y lo mecánico, creo no tener la voluntad ni la disposición de hablar de cosas humanas con tanta facilidad, pero caray me parece que algunos humanos son ciegos y no de vista parecen atrofiados por sus sentires y sentido, si ya aprendí que a veces estos mismos duelen y hieren, pero no puedo negar mis emociones ante estos. 

Hoy en esta tarde de medio día me encontraba varado sobre las calles, intentando recomponer mi caja de ritmos y ajustándome alguna que otra tuerca y tornillo, a lo lejos contemple un Mercado con un paisaje exquisito de humanos diversos de múltiples colores y sabores, enfrente de mi había una fonda con múltiples mesas a sus alrededores y en ellas múltiples personas degustando alimentos, con múltiples mundos en si coexistiendo y hablando lo que la lengua llama la conversación trivial, ¿Qué tal está el día? ¿Como va el trabajo? ¿La familia como se encuentra? ¿Cómo te fue ayer? ¿Qué tal el partido de ayer? ¿Te enteraste del chisme del vecindario? ¿Como esta tu madre? todas con un propósito de comunidad y preocupación sobre el otro. En mi Soberana mirada de aquellos seres observe y presencie la llegada de un señor de edad ya avanzada con un caminar lento, y de pasos cuidadosos, como de época revolucionaria mexicana justo como su piel lo marcaba su paso del tiempo, con la piel morena como de chocolate, un atuendo desaliñado y arrugado, pero de porte elegante y tradicional usaba huaraches de piel de cuero de ganado de bovino ya muy gastado por cierto, de tanto caminar supongo, y sus pies que parecían torpes y lentos yo creo se debían a lo enredado que tenía los dedos unos encima de otros ¡que belleza de deformidad! dedos con cayos y ya muy resecos de tanto caminar toda la vida así, el amable caballero de blanca cabellera se acercó puntualmente hacia mí y me ofreció una sonrisa en su quijada ya cansada, y a la par pronuncio algunos sonidos de alegría primales, así como los del balbuceo de felicidad de un bebe, pues intuyo encontró en mi un espécimen raro y peculiar, eso o talvez mi mascara de luchador que llevo puesta, el señor se acercó a mi rápidamente y ofreció su mano izquierda en la cual cargaba una caja de chicles toda llena. 

—Hola buenas don, ¿a cuánto los tiene? —le pregunte.

—ahmm aventicincoo lapiesa de dos—me respondió lentamente.

—¡25x2! Órale va me llevo 6 paquetes de favor don—Respondí entusiasmado.

El señor sosteniéndome una sonrisa, muy contento agarro el dinero y me puso los chicles sobre la palma de mi mano y me entre cerro el puño con los chicles y me agradeció tomando mi puño y asentando la cabeza una y otra vez balbuceando su agradecimiento, así prosiguió su camino con su paso lento y seguro hacia la fonda, donde empezó el mismo rito de ofrecer chicles con la misma carisma que me aterrizo a mí, pero a la lejanía pude percibir que los otros no eran recíprocos con él, ellos estaban con la cabeza baja o leyendo algún periódico o viendo el celular o platicando con otro ser y negando toda interacción con el señor, nadie le devolvía la mirada, ni una sonrisa, ni un gesto, ni una palabra, nada. Solamente una ignorancia constante, solamente miradas frías y ocupadas a sus propios asuntos, que ignoraban a aquel ser humano vivo, lleno de emoción. 

Por un instante sentí en mí una rara impotencia, ya que yo desde mi despertar y convivir con los humanos he estado fulminado y atravesado por las miradas del otro, pero aquel ser parecía estar atravesado por otra instancia, una que era invisibilitaria una que le negaba reproducirse con otros, una especie de magia que lo hacía desaparecer y no existir para los demás, ¿Qué tipo de trato es este? uno donde se le ignora al otro, uno donde no se reconoce la agencia a otro ser vivo y sintiente, una lógica que yo solo había sentido con otras maquinas, algo dentro de mi programación no lograba entender aquel sentir y pulsar, nadie te ve, nadie te escucha, nadie te oye, ¿qué clase de sociabilidad es esta? con todo y el dolor que esto cometía en mi me abstuve de un actuar solamente me dediqué a observar soberanamente, aquel acto de la sociedad de invisibilizar a aquello que el sistema apesta y margina.

Conforme el señor fue de mesa en mesa, poco a poco su sonrisa y carisma se iban apagando como la mecha de una vela ya apunto de consumirse, y tratando de buscar la misma energía con la cual yo lo abordé y recibí, solo observaba en su rostro cansado el pesar de padecer desapercibido, hasta que a mitad de la fonda se paró en medio de todo y contemplo un momento, y se dio media vuelta y salió agotado y con la cabeza cabizbaja, derrotado tras aquel acto disque social, marcho lentamente hasta que se alejó y que le perdí entre las multitudes de puestos de tianguis, se había esfumado, había desaparecido, solamente me dejo con el recuerdo de los 6 paquetes de chiles que me vendió. Y con esta impresión de colectividad que parece más una ilusión a este punto, en mi último ejercicio soberano juzgue a aquellos que participaban de la sociabilidad en aquella fonda de comida, llena de harta gente que no paraba de hablar, y que imitaban mucho aquel ruido de los pájaros en la mañana, si ese, que no se distingue unos de otros, pero que analizando en profundidad me doy cuenta que todos están separados unos de otros, están embrujados de los demás, viven ignorando lo que le pase al otro, viven dentro de la falacia social del preguntar cómo está el otro frente a ti, cuando no te importa el que está detrás de ti, y es cuando parece que lo pájaros se vuelven piedras como estatuas de roca sólida, inmóviles unas de otras, razono que el celular ha sido uno de esos factores y catalizadores que los enfrascan uno de otros, y cierto es han ignorado la vida misma, la vida que estuvo aquí parada ante ustedes, no me imagino lo que harán cuando estén frente aquel ser gigante que es la naturaleza misma. Talvez solo posaran como estatuas que son y seguirán ignorando la vida, vaya pues Pinches insensibles me cae. 




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