domingo, 26 de abril de 2026

Sobre la interioridad del erotismo

 

Una de las primeras estrategias argumentativas de Bataille en “El erotismo” es resituar su acontecer como experiencia fenoménica, negando su habitual comprensión de individuos deseantes de objetos exteriores. Esto para explicar el fenómeno erótico como experiencia subjetiva y debilitar la comprensión objetiva.

La primera caracterización de la experiencia erótica es la pérdida. Como en aquella ilustradora imagen presentada en la introducción del texto; análogamente al organismo unicelular, abandonamos nuestra discontinuidad y perdemos nuestro propio “yo”. Este movimiento es naturalmente violento, en este contexto, la misión que se plantea Bataille es la de comunicar su “experiencia interior” como elemento indispensable para entender o vivir religiosamente el erotismo.

La consideración que haré sobre las ideas de Bataille, tiene que ver con balancear y analizar las razones para situar el erotismo más allá del objetivismo científico. Según la concepción batailleana de erotismo, los elementos que están en juego en el acontecer de este suceso tienen que ver con la conciencia de la muerte, la dinámica de movimientos de prohibición y transgresión e incluso tensiones contradictorias como la angustia y el placer del pecado, es en palabras de Bataille, “un movimiento del ser en nosotros mismos”.

¿Por qué conceder a Bataille esta estructura?

A pesar de que hay elementos de la vida sexual humana que podemos esforzarnos por describir y entender como haríamos tradicionalmente con cualquier fenómeno, Bataille introduce varias consideraciones que hacen de su “erotismo” algo más abstracto y abarcante que lo que inicial e ingenuamente quisiéramos etiquetar como “sexualidad”. Esta es en realidad solo uno de los tres tipos de erotismo que Bataille describe, sin embargo, aquí este concepto está emparentado con la religión. No ha de sorprendernos la abundancia de verbos psicológicos con las que Bataille introduce conclusiones, el erotismo sagrado es análogo al misterio, parece ser incomunicable y solo admite experimentarse.

La transgresión aquí es constitutiva del erotismo, en la medida en que el individuo reconoce la prohibición y decide transgredir, hay efectivamente erotismo. La violencia no puede manifestarse libremente en nosotros, somos frenados por la prohibición. La prohibición también es descrita de forma poco habitual, es parte de la subjetividad, es representada sensiblemente mediante la angustia y el goce, el experimentar la transgresión es inicialmente un momento de angustia, de estar suspendido al cruzar el límite, pero finalmente un goce y un placer. Es un desgarramiento, un fragmentarse continuamente de la conciencia.

En esa medida, podemos reconciliar la pretensión del autor con nuestras intuiciones e ideas, generalmente opuestas y dirigidas a escenarios contrarios. La construcción de Bataille es más ambiciosa y amplia que los conceptos con los que podemos comunicar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sobre la interioridad del erotismo

  Una de las primeras estrategias argumentativas de Bataille en “El erotismo” es resituar su acontecer como experiencia fenoménica, negando ...